En primer lugar, me gustaría empezar agradeciendo todo lo que sé hacer a día de hoy sobre el mundo del fondant a mi gran maestra y amiga, Teresa, toda una artista en el terreno de las tartas artísticas, la cual se supera cada día más si cabe haciendo auténticas obras de arte comestibles. Ella es la persona que me introdujo en este bonito mundo de azúcar y colores que engancha tanto y resulta tan gratificante para los ojos y el paladar.

Todo empezó en junio de 2011, cuando mi amiga Laura, que sabe lo que me gusta la cocina y la repostería, me comentó la idea de hacer un curso de tartas artísticas y me puso en contacto con ella.

Desde entonces, he seguido practicando poco a poco, modelando en casa y poniendo en práctica este hobby tan apasionante.

Para aquellos que no sabéis muy bien de qué están hechas estas tartas, os informo que aparte de hacerlas con deliciosos bizcochos y riquísimos rellenos, la cobertura y decoración se realiza con Fondant, una masa elástica de azúcar teñida con colorantes alimenticios, totalmente comestibles.

Todas las tartas están realizadas con materias primas de primera calidad, utilizando bizcochos artesanos, almíbar con varios aromas y rellenos aptos para los más golosos: de chocolate con leche, chocolate blanco, buttercream, mermelada, crema pastelera, dulce de leche, nata, etc.